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Cómo mantener tu cepillo limpio

Después de un cepillado hay que  enjuagar el cepillo con agua para eliminar los restos de la pasta dental, así como de comida o saliva. Guardar el cepillo en posición vertical y, si es posible dejarlo secar al aire antes de usarlo nuevamente. Si guarda más de un cepillo en un mismo porta cepillos o vaso, hay que tenerlos separados sin que se toquen. 

No se recomienda cubrir los cepillos ni en recipientes cerrados de forma rutinaria ya que mantienen un ambiente húmedo y pueden conducir  al aumento de microorganismos que el aire libre.

Es importante saber que además hay que cambiar al menos cada tres a cuatro meses el cepillo de dientes. Una señal clara de cuando esto ocurre es cuando los filamentos de nuestro cepillo llegan a deshilacharse, doblarse y desgastarse con el uso, lo que reduce la efectividad de limpieza. Los cepillos se desgastan más fácilmente dependiendo de factores únicos de cada persona y de la calidad del cepillo. A veces los cepillos de los niños necesitan reemplazarse con más frecuencia que los cepillos para adultos. En este caso hay que recordarse el correcto uso y con unas técnicas de higiene que le sean fáciles de hacer.

Chuparse el dedo: Que riesgos tiene y cómo detenerlo.

Es uno de los hábitos más comunes de los niños. Se puede observar de forma muy temprana durante el desarrollo fetal y neonatal, considerándose normal durante esta etapa de desarrollo. El problema se produce cuando este hábito se mantiene una vez iniciado el cambio de dentición. Por lo que si al año de edad, ha adoptado este hábito, es recomendable intentar sustituirlo por chupete.

Se genera como una forma de satisfacer una necesidad en el niño, otorgándole seguridad y una rica sensación de contacto. La mayoría de las veces el niño lo realiza cuando está cansado, con sueño, pena, etc. También cuando está solo, ya sea antes de dormir o viendo televisión.

Este hábito prolongado en el tiempo, puede llegar a producir alteraciones en el desarrollo de los maxilares y de los dientes, lo que se conoce como anomalías dentomaxilares. La severidad de esta anomalía va a depender de la frecuencia (cuantas veces al día succiona el dedo), la intensidad de la succión, el tiempo que dura (minutos u horas) y además de la posición del dedo dentro de la boca y de qué dedo (ya que no siempre es el dedo pulgar).

Consecuencias:

  • Mordida abierta, los incisivos centrales se van hacia delante (lo que se conoce como labioversión), se puede alterar la posición de los incisivos inferiores, pueden observarse mordidas cruzadas, paladar profundo, se puede alterar el crecimiento transversal del maxilar, alteraciones esqueletales, puede predisponer a un traumatismo de los dientes anteriores, etc
  • También se pueden producir en los dedos, deformaciones e infecciones por hongos, problemas de lenguaje, etc.

¿Cómo lo podemos detener?

En primer lugar es muy importante no ridiculizar ni castigar al niño por que se succiona el dedo. Ya que les genera vergüenza e incluso una baja aceptación social. Se puede utilizar que los padres le digan al niño que lo deje de hacer cada vez que lo vean y felicitarlo. Hacer refuerzo positivo con premios. Usar modelos ya sea con un hermano mayor o amigo, ya que los niños al buscar aceptación social tratan de imitar lo que hacen los demás. Utilizar distractores para desviar la atención del niño hacia otra cosa, etc.

Otras maneras más invasivas, es aplicando líquidos de gusto desagradable, cubrir los dedos con guantes, vendas, férulas plásticas, aparatos diseñados para cortar el hábito, etc.

Sin embargo, la indicación del tratamiento y el momento de iniciarlo, va a depender de la edad del niño, de la capacidad de cooperación tanto de parte del niño como de los padres, de la severidad del hábito y del daño que esté produciendo. Por lo que es recomendable acudir al Odontopediatra para que evalúe y determine el plan de tratamiento a seguir.

Cepillos de dientes

Uno de cada tres niños en España se cepilla los dientes menos de dos veces al día. Enseñar a los niños a cepillarse los dientes y conseguir que se convierta en un hábito diario es responsabilidad de los padres, además de que usen un cepillo adecuado y adaptado a ellos para que les resulte fácil y ameno. 

Es recomendable que el niño tenga un cepillo infantil propio de cabezal pequeño y filamentos suaves y de punta redondeada. El cepillado manual va ayudar que el niño se habitúe y mejore su destreza de higiene oral. No olvide renovar el cepillo como máximo cada tres ó cuatro meses, y siempre después de una gripe o un resfriado. 

En comparación con un dentífrico para adultos, la pasta de dientes infantil contiene ingredientes limpiadores más suaves y menor cantidad de flúor, en función de la edad y el tipo de dientes, para evitar la aparición de manchas oscuras en los dientes permanentes. El flúor es una de las mejores maneras para ayudar a prevenir el deterioro de los dientes y la formación de caries.

No duden en preguntarnos a la hora de elegir un cepillo y que pasta dentífrica es recomendable.

Importancia del cuidado oral en personas especiales

El proceso de adaptación de personas con diferentes discapacidades físicas y cognitivas limita la adecuada higiene oral llevando consigo el desarrollo de enfermedades de alta prevalencia en esta población, como la caries dental y la enfermedad periodontal. 

Desde C.O.I. queremos reforzar y contribuir en la información de métodos de cuidado diario, ya que en diversos ámbitos de la vida: desde el transporte, pasando por las viviendas particulares e infinidad de objetos cotidianos, están siendo una dificultad para este tipo de paciente. 

A través de las revisiones en Clínica queremos trasmitir la idea de que una boca saludable es indispensable para alcanzar y mantener estándares de salud general.

Debemos orientar esta higiene bucal a:

  • Conservar la salud oral, centrado en el cuidado diario.
  • Prevenir la aparición de caries, para evitar las infecciones posteriores.
  • Cuidar la boca seca que suelen ser comunes y provocan mal aliento, alteración del gusto, úlceras, etc.
  • Mantener los labios hidratados y la oral limpia para impedir otras lesiones.

Además, las revisiones en Clínica a tiempo y con periodicidad son la clave para cuidado oral óptimo. Recomendamos que sean 2 veces al año.

A los niños les rechinan los dientes

Es frecuente ver que a los niños les rechinen los dientes. Si te has preguntado el motivo por el cual sucede esto te daremos algunas pistas.

Normalmente esto sucede durante la noche, cuando emiten un fuerte sonido mientras están durmiendo. Esto siente una explicación lógica desde el punto de vista del crecimiento y del desarrollo de los pequeños.

Se encuentra comprobado que los dientes no rechinan únicamente cuando existen cuadros de estrés ni de tensión muscular. Tampoco es correcto asociarlo a la genética ni a la herencia.

Los pequeños que se encuentran en la etapa de dentición primaria comienzan el proceso normal de crecimiento a nivel de los músculos y huesos de la cara, lo que genera que los dientes rechinen, produciendo un sonido bastante particular.

El rechinamiento suele ocurrir en dos momentos claves. El primero entre los 2 y 3 años, coincidiendo con la erupción de sus últimos molares primarias y el segundo momento entre los 5 y 6 años de edad cuando se vincula al aparecimiento de los primeros molares permanentes.

Si nosotros, ya adultos, quisiéramos imitar el sonido que realizan los niños nos resultaría imposible ya que hemos completado el crecimiento de los dientes, en los pequeños estos movimientos permite tener un adecuado contacto con los dientes y las muelas al morder. Por eso esto no es considerado ni malo un anormal, por el contrario, se considera que es parte de su crecimiento y desarrollo.

Puede suceder que cuando pasan por emociones fuertes y no muy positivas comiencen a rechinar los dientes, en este caso se trata de un rechinamiento patológico denominado bruxismo. Para diferenciarlo del anterior es fundamental realizar una visita al odontopediatra, quien se encargará de examinar el desgaste dental verificando si ve algo inusual o si se requiere algún tratamiento.

Muchas veces, durante las noches escucharemos posiblemente el rechinar de los dientes de nuestros hijos. A esta acción se la conoce como bruxismo.

El bruxismo es, como ya dijimos, el rechinamiento de dientes de una manera involuntaria, muchas veces como resultado de un estado de tensión emotiva.

Los dientes rechinan debido a la tensión acumulada en la zona de la mandíbula, esta tensión hace que los dientes se aprieten con fuerza.

Esta presión continua, con el tiempo puede producir una sensación de dolor en la mandíbula y zonas musculares de alrededor.

En los niños, el bruxismo o rechinamiento de dientes tiene un origen psicológico o también puede ser causada por algún tipo de alteración física.

Si la tensión acumulada alrededor de la mandíbula no es intensa, no hay de qué preocuparnos. Se trata de un tipo de conducta relacionada con el dormir sin excesiva trascendencia. Lo más probable es que esa tensión y rechinamiento de dientes desaparecerá con el tiempo.

Pero en el caso que los dolores sean molestos y persistan o si los dientes empiecen a dañarse, hay que acudir a un especialista, el cual te colocara una placa de descarga que evitara el desgaste de los dientes y la mala posición de la mandíbula

El chupete y la boca de los niños.

El hábito del uso de chupete o chuparse el dedo son hábitos de succión no nutritiva,  se definen como la acción que ocurre casi instintivamente desde nacimiento,  por ello en los primeros meses son considerados normales porque se asocian a la necesidad de satisfacción afectiva y de seguridad, pero su mantenimiento en el tiempo o años puede dañar la boca de los pequeños. 

La succión debe ser ejercida solo durante un periodo de tiempo determinado y luego extinguirse progresivamente a medida que van apareciendo los primeros dientes. Existen secuelas eminentes tras el uso prolongado (más allá de los 2 años) y se relacionan las malformaciones de la boca y problemas en la posición de los dientes, es decir crecimientos incorrectos de los maxilares, provocando además mordidas cruzadas, abiertas y desvío de piezas dentarias, además de paladares profundos o estrechos, también caben otros factores que pueden ser causas tales como la predisposición genética.

Consejos y recomendaciones:

  • Elija un chupete acorde a la edad de su hijo, hay variedad de tipos. 
  • No moje el chupete en miel o en líquidos azucarados, ya que estas sustancias criogénicas pueden beneficiar la aparición de caries, desmineralización temprana del esmalte (sobre todo porque estos dientes aun se encuentren formándose y son más susceptibles)
  • No cuelgue el chupete de la ropa, no es bueno que los niños tengan a su disposición en todo momento además de que genera y puede acumular bacterias, debe mantener el chupete en condiciones de higiene óptimas.
  • Si se duerme con el chupete puesto, retírelo con suavidad y ciérrale los labios.
  • Todo niño debe cesar el hábito de succión entre los 18 meses y hasta su 2º cumpleaños como mucho, para evitar que se crea un hábito continuo y poder prevenir los futuros problemas de la boca como las maloclusiones, pronunciación y malposiciones de la lengua. En el caso de ser demasiado tarde y ya hayan causado este tipo de maloclusiones, acuda a su odontopediatra. 

Cómo dejar el chupete:

Si cumplidos los dos- tres años el niño no abandona el chupete de día o de noche, puede llegar a deformar la parte de su boca. 

La masticación, la pronunciación o la respiración pueden verse afectadas. Pero ese riesgo es mínimo si el niño deja de chupar entre los dos y los tres años pudiéndose llegar a corregir espontáneamente. 

Cualquiera que sea el método que usemos para retirar el chupete, hay que premiarle con besos, abrazos y mimos por sus pequeños o grandes logros. Así, a medida que pasen los días y use menos y menos el chupete, llegará el momento en que sólo lo quiera por la noche y, pasado un tiempo, ni eso.

No hay que obsesionarse, ni impacientarse. Se puede probar negociando y haciendo un pacto a cambio. Podemos probar a negociar con el pequeño una posible fecha de abandono: su cumple, las próximas vacaciones, la semana que viene… o intercambiarlo por un regalo que le haga mucha ilusión. Si lo deja debajo de la almohada, al día siguiente se encontrará con un regalito de parte del  Hada de los Chupetes de los niños mayores…